El Cine y la Meditación

El Cine y la Meditación

¿Por qué nos gusta tanto el cine? El séptimo arte es bien popular hoy en día, y no solo porque el ser humano disfrute por naturaleza de la expresión artística. Como el teatro clásico, el cine representa historias, fantásticas o cotidianas: construye la simbología de la propia vida, recreando emociones que ya vivimos o nos preparan para cuando tengamos que afrontarlas.
Cada uno de nosotros tiene películas que le recuerdan su vida, con las que sintió y se emocionó, con las que aprendió y disfrutó, con las que imaginó y soñó. El cine forma parte de nuestra cultura pero también de nuestra vida personal, de nuestra biografía. El cine, con su magia, con los actores favoritos, con la música, con sus batallas y romances, con sus historias épicas y dramas personales, es a la vez un reflejo y una ayuda a la comprensión de nuestra vida. Y entonces, ¿qué tiene que ver con la meditación?

Todos nosotros somos como el cine. La pantalla es nuestra Consciencia, y las películas todo lo que llega a nuestra mente. Nuestro verdadero “yo” es la pantalla, ese espacio blanco y puro que puede contener todas las historias que se proyecten. Ese espacio vacío o vacuidad nada rechaza y todo lo contiene: pensamientos, sensaciones, emociones, imágenes… Cuando proyectamos una película muchas veces, podemos confundirnos y creer que en verdad somos esa película. La rutina del día a día y los pensamientos que se repiten forman una historia conocida con la cual podemos llegar a identificarnos. Así, cuando cambia el rollo del film, los cambios nos asustan y reaccionamos con ansiedad o temor, creyéndonos esa nueva película. De la misma manera, muchas veces generamos sufrimiento, porque olvidamos que al encenderse las luces, toda la fantasía desaparece, dejando la sala lista para el siguiente pase. Y de ahí la importancia de la Meditación.

La Meditación nos trae al momento presente y nos hace ver de nuevo que cada uno de esos fotogramas, sean bellos o aterradores, no son más que eso: imágenes irreales que nada pueden hacernos. Nuestra Consciencia puede proyectar un montón de pensamientos y emociones (que la mente califica, compara y etiqueta como negativos o positivos) pero que nunca pueden dañar la pantalla. Somos esa pantalla, el soporte para que surjan todos esos fotogramas… que en verdad nos ayudan a recordar nuestra verdadera naturaleza. Además, considerando que es la mente la que juzga y conceptualiza todo lo que se proyecta (“me gusta-no me gusta”, “bueno-malo”, “agradable-desagradable”), podemos no imputar a la proyección una base real. En realidad, cada escena es perfecta tal y como es. Aunque el protagonista sufra, no pensamos “no, no debería ser así, esta escena está mal grabada”. Cada escena es una manifestación de la perfección, por lo que es como debe ser, le guste a la mente o no. Recordemos, pues, que todo es una bella fantasía, una ilusión, de la que podemos disfrutar o vivir intensamente, pero que eso no somos nosotros (sino que se manifiesta a través nuestro), y por lo tanto nada malo puede hacernos.

Práctica: cuando sientas rabia, enojo, tristeza, o vengan pensamientos negativos, recuerda que TÚ ERES LA PANTALLA. Tú tienes el poder. La pantalla no puede ni debe controlar lo que proyecta, simplemente su naturaleza amorosa acoge todo lo que quiera ser proyectado, pues cada escena es perfecta tal y como es. Nada la puede dañar. El proceso de Despertar no es controlar ni apagar todo lo “negativo”, sino recordar que somos el soporte que para que eso mismo se manifieste. Celebremos, pues, la inmensa creatividad de nuestra mente con una buena película que la estimule y una buena meditación que la despierte.

Películas recomendadas: The Shift, Zen, The Matrix, Him: más allá de la luz.

DESPERTAR no es controlar los fotogramas (pensamientos),
es recordar que soy la pantalla (Consciencia).

Foto autor - Samkor

Samkor SunHeart
Yaikin de la Montaña Cóndor Blanco, en donde vive desde hace 3 años.
Periodista de formación y apasionado por los libros, los viajes y la naturaleza, se dedica al mundo editorial de obras que inspiran, en especial las de Suryavan Solar.
Sus intereses son el Liderazgo, el Budismo y la Meditación, que combina con la actividad de la Ecoaldea en la Reserva Natural CB.